Como todos los que se mantienen al tanto de mi vida sabrán, durante este embarazo leí, y leí, y leí todo lo que pude respecto al trabajo de parto. Estaba determinada a hacer todo lo que estuviera en mi poder para hacerlo lo más placentero posible. A lo largo de mi lectura constantemente me intrigó leer de todas las mujeres que confían en todo tipo de cosas que reconocen como poderosas en sus propias vidas y salen de sus experiencias de parto con un nuevo sentido de fuerza y felices. Mi pregunta era, ¿por qué ellas, con conocimiento humano y fallido tienen experiencias de parto tan positivas y nosotras, con la sabiduría infinita de nuestro Padre y el poder del Espíritu Santo de nuestra parte no las tenemos?
Quisiera poder decir que encontré "la respuesta" a esta cuestionante. No fue así, al menos no encontré la fórmula mágica que toda mujer en el mundo puede aplicar. Pero sí encontré una respuesta para mí. Nunca sugeriría que toda mujer debiera hacer las cosas de tal o cual forma. Creo firmemente que Dios nos hizo únicas y en esa individualidad debemos encontrar lo que Él espera de nosotras para hacer que las situaciones nos beneficien al máximo, no solamente al momento de dar a luz sino en todo aspecto de la vida. Después de todo, si Él hubiera querido que todas fuéramos iguales, nos habría hecho idénticas para empezar.
Esto fue lo que concluí:Lo primero que encontré en común en todo lo que leí fue una actitud positiva, dadivosa y amorosa durante el trabajo de parto. Ese mensaje era contrario a todo lo que había escuchado antes y tenía perfecto sentido... después de todo, es un principio Bíblico, hay mucha más bendición en dar que en recibir.
Lo segundo fue relacionado a cómo lidiar con las contracciones. A mí nunca se me había ocurrido pensar en ellas como una fuente de fuerza que me estaba acercando a mi bebé. Siempre las consideré un dolor del que me quería deshacer y que sólo estaba sufriéndolo mientras venía el bebé.
Lo tercero fue en cuanto a enfoque, en no enfocarme en cuánto tiempo llevo, cuánto tiempo me falta, cuántas contracciones más, sino en tomar cada contracción como un sólo minuto de mi vida que y cuando ya pasó sencillamente disfrutar el período de descanso sin anticipar ni preocuparme por la próxima ola de dolor.
Así que me armé con una lista de todos los himnos y cantos de alabanza que le comunicaran fuerza, rendición y entrega a mi espíritu y me acostaba a dormir todas las noches con esa música de fondo durante las últimas semanas. Me propuse no ponerle atención a las contracciones hasta no saber que eran consistentes, intensas y regulares por lo menos por una hora. Finalmente, aunque no necesariamente ansiaba enfrentar el proceso, también me propuse acoger el trabajo de parto y trabajar con él tanto como me fuera posible.
Esos son algunos de mis pensamientos y fueron los pensamientos con que llegué al trabajo de parto. La historia del parto en sí, para quienes estén interesados, vendrá más adelante.
1 comment:
Oh my!!! Your little guy is adorable, and he looks just like Pastor Ben!!!! So happy for you guys..I'll call you tomorrow.
Much love.
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