En apenas un par de semanas estaremos iniciando una nueva jornada más en esta pequeña casita. Oficialmente empezaremos la escuela. Elena cursará Primer Grado y Adriana empieza el Kinder. Benny y Giselle, ellos se vienen de corbata. Debo admitir que la idea de estructurar nuestro horario para que nuestra pequeña escuela en el hogar opere como es debido puede ser abrumadora, pero tampoco puedo negar la emoción de participar tan activamente en la formación académica de mis hijos. Me vuela la mente con ideas y visiones del potencial de aprendizaje y descubrimiento y luego me tengo que recordar que es solamente Primer grado y Kinder, que tengo que halarle las riendas a mis ambiciones académicas y concentrarme en las prioridades básicas... Del tipo de "que aprendan a leer y contar primero".
Con eso, la necesidad de estructurar nuestros días un poco más intencionalmente clamaba por atención. Hoy nos dedicamos a eso precisamente. No, no sabemos exactamente lo que tiene que pasar a cada media hora de nuestro día, pero sí sabemos cual es el esqueleto de nuestra rutina. La carnita se la añadirá la
locura dinámica del día a día. Estamos en el proceso de diseñar posters con las tareas del día, planificación de menús y lecciones y aunque no quiero que los días largos y lentos del verano se terminen todavía, estoy muy entusiasmada por el principio de la próxima temporada.
Y si tan sólo mi fabuloso Ipad tolerara otro montón de cosas chileras,les pondría fotos, pero eso tendrá que esperar a que mi Ipad aprenda nuevos trucos o a que pueda secuestrar la compu de mi esposito.
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