Wednesday, June 28, 2006

En la recta final... (Please scroll down for English)

Estamos en plena Escuela Bíblica de Vacaciones y ha sido todo un éxito pero demanda mucho de nosotros. No estoy involucrada de manera que requiera que esté allí todo el tiempo, pero Ben si tiene que estar allí todo el tiempo y si nosotras no nos le pegamos y tratamos de estar donde él esté casi no lo vemos. Asi que tratamos de mantener el ritmo con él tanto como podemos dado que estoy en la semana 37 de este embarazo. Aunque no hay razón alguna para pensar que voy a tener al bebé antes de tiempo, puedo sentir que mi cuerpo se está preparando para el trabajo de parto. Asi que hoy, Elena y yo nos perdimos de la Escuelita y nos quedamos en casa a "descansar". Mientras hice todo intento posible de ignorar todo lo que había que hacer para poder descansar estuve pensando en el inminente acontecimiento. No puedo decir que estoy ansiosa de llegar a la hora del parto (es decir del trabajo de parto en sí mismo)... Estoy MUY ansiosa de conocer a esta personita, de averiguar si es niño o niña, ver su carita, tenerlo/a en mis brazos y recibirlo/a en nuestras vidas. Sin embargo el trabajo de parto es esa "zona nebulosa" que debo atravesar para poder llegar a tan deseado evento y mientras mi cuerpo se empieza a preparar para enfrentarlo me doy cuenta de que mi espíritu y mi corazón también necesitan estar listos. Mi cuerpo sabe por instinto qué hacer y lo hará con o sin mi ayuda, pero ese no es el caso con mi corazón y mi espíritu. A esos los tengo que preparar yo misma.

No tengo manera de controlar las circunstancias del trabajo de parto, es decir cuánto tiempo dure, cuándo empiece, etc. He aprendido que esas cosas están más allá de mi control y que mi Padre no permitirá en mi vida algo que no vaya a obrar para bien. Lo que sí puedo controlar es mi actitud... mi corazón y mi espíritu están sujetos a mí y a lo que yo escoja que los influya. La intensidad del dolor, la duración de las etapas, la hora a la que vaya al hospital y todos esos factores no tienen que determinar si tengo un trabajo de parto "bueno" o "malo". Ni siquiera deberían intimidarme o ponerme nerviosa o ansiosa. Viendo las cosas desde una perspectiva más grande hay tanto más que los días u horas que tendré que atravesar para permitir que esta pequeña vida vea la luz. De hecho, la Escuelita de Vacaciones me ha estado ayudando, aunque no lo crean... estos son los versículos de cada día:

  • Lunes: "Asi que, como tenemos tal esperanza, actuamos con plena confianza." (2 Cor. 3:12) Pablo está hablando sobre nuestra esperanza de la gloria del Nuevo Pacto en comparación con la gloria del anterior. Permítanme, por favor, algo de libertad para aplicarlo en mi beneficio: Traer a un nuevo ser al mundo es un evento glorioso, sin embargo palidece ante la gloria del sacrificio perfecto que me ha dado vida eterna. Mi esperanza es en Él, en la vida gloriosa que Él me da y no puedo siquiera empezar a imaginarme lo que Él tuvo que sufrir para que yo tuviera esa vida. A la luz de eso, ¿cómo puede ser mi trabajo de parto intolerable? ¿Cómo puede mi "sacrificio" para dar a luz y luego nutrir a este bebé durante noches y días interminables siquiera compararse con Su máximo sacrificio por mí? ¡Debo tener plena confianza porque tengo tal esperanza!
  • Martes: "Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo" (Hechos 19:11) Mi Dios es el mismo Dios que Pablo tenía y Él ha escogido hacer un milargo extraordinario a través de estas vasijas. ¡Dios permitió que Su poder creador se ejerciera a través nuestro para traer una nueva vida! Él es el creador de la vida y solamente Él sabe por qué el proceso puede ser tan insoportable pero, ¡yo sé que Él sabe mucho más que yo y está haciendo un milagro extraordinario a través mío!
  • Miércoles: "El Dios al que servimos puede librarnos." (Daniel 3:17) Una vez más, Él se asegurará de que logre hacerlo, independientemente de cuán largo sea el proceso.

La semana todavía no se termina y a mí todavía me quedan unas cuantas semanas más de embarazo, pero si Él me ama (yo sé que sí me ama) y si creo que Él nos da la gracia que necesitamos para cada día (cosa que creo con todo mi corazón) entonces, ¡sólo me queda no perder mi enfoque!

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