Bueno, eso fue ayer y ante-ayer, es sólo que no he tenido oportunidad de escribir. Habrán de saber que mi dulce esposo, a pesar de haber estado tan enfermo todo el fin de semana se las ingenió para planificar el día de mi cumpleaños. Desde temprano en la mañana me sacaron de la casa y este es el relato de lo que pasó:
* A las 8.00 a.m. vino mi "anfitriona del día" y nos fuimos para McDonald´s en Cobleskill a encontrarnos con ella y con ella y sus respectivos bebés. Platicamos mientras desayunamos y los niños jugaron en el área infantil. (Vean la entrada anterior para ver las fotos)
* A las 10.00 a.m. nos dirigimos a la iglesia para la reunión de oración. Inmediatamente después de la reunión, Colleen había hecho un pastel y nos lo comimos.
* Como a las 12.00 p.m. Elena se fue con los Wolford y a Adriana y a mí nos mandaron con mi anfitriona (Maria Hackel) a los eventos que seguían. Conforme nos acercábamos al mall, mi celular sonó y me dieron instrucciones. Nos teníamos que tomar una taza de café y ya que no puedo entrar al cine con mi bebita, tenía que comprarme una película de mi elección y luego vitrinear a mi gusto. Para muchos esto no será gran cosa, pero vitrinear es algo que yo disfrutaba mucho hacer en mi tiempo previo a los bebés. Asi que para mí sí fue un gusto.
* Como a las 2.45 p.m. llegó mi otra llamada con las siguientes instrucciones. Mi anfitriona me tenía que llevar a mi "cita". Más tarde descubrí que mi cita era aquí, asi que me corté el pelo.
* Luego se me instruyó dirigirme a la casa y pasar recogiendo a Elena. Cuando vinimos a la casa encontramos a mi dulcísimo esposo trajeado y estrenando corte de pelo. Además de lo siguiente: (Ver fotos en entrada anterior)
La mesa estaba exquisitamente decorada hasta con platos, individuales y servilletas nuevas. Había una sola rosa roja decorándola y se nos sentó y atendió de inmediato. En honor al primer cumpleaños que pasamos juntos hace cuatro años aquí, preparó pollo con fettuccine Alfredo y abrió una botella de jugo de uvas para la ocasión. Para terminar la velada, me presentó un obsequio de aretes con mi piedra de cumpleaños que casualmente hacen juego con un anillo que me había regalado dos años atrás.
El plan original incluía acostar a las niñas y ver juntos mi película, pero para entonces mi convalesciente esposo estaba muy cansado y yo también, así que nos acostamos temprano, contentos y satisfechos con un día maravilloso. Luego de una larga noche decidimos que Ben necesitaba volver al médico. Ahora resulta que tiene un estreptococo en la garganta. ¿Pueden creerlo? Asi que nuestro aniversario lo pasamos en la clínica del doctor y la farmacia, poniéndonos al día con la compra de la quincena y empezando a retomar nuestra rutina. ¡Pero aún eso no lo detuvo de obsequiarme un pendiente que hace juego con mis aretes!
No podría sentirme más bendecida. Cada pequeño detalle fue planificado con tanto cuidado y con tanto amor que habla tan fuerte del hombre que él es y del amor que me tiene, eso sin mencionar lo enfermo que ha estado. ¡Realmente soy sumamente dichosa!
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